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Cesarea o no cesarea, he ahí el dilema... - Lucy Rebmann
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Cesarea o no cesarea, he ahí el dilema…

Pues, que no… que no siempre es por gusto o por amor al arte!

 

Hoy vengo a criticar.

Uno de los temas que leemos con más frecuencias últimamente en todas las redes sociales es el de la cesarea.  Al parecer es un tema que para muchos es extremadamente polémico y la razón de  ello, es que al parecer muchas mujeres, planifican sus partos y le ponen fecha al nacimiento de sus hijos por la razón X o Y que sea.

Yo pienso, que las chicas que últimamente se han dado a la tarea de meter en un bote de basura a cuanta mujer tenga sus hijos por cesarea, que por favor tengan cuidado con sus palabras, usenlas con medida y sobre todo… no tomen este tema de tan suma importancia solo con la idea de ganar más likes en Facebook o promover de manera “casi artificial” más tráfico en sus blogs. Pero sobre todo les pido y de corazón que lean más, que se informen más… no todos los partos por cesarea son programados, no todas las mujeres que traen a sus hijos al mundo por cesarea son una basura, yo personalemente me siento muy mal cada vez que leo que un parto por cesarea es tres veces más peligroso que uno natural, justo en ese detalle, me pregunto que si las chicas que escribieron eso, lo leyeron en algún libro de la edad media?

No me refiero con ello, a que sea mentira de que una cesarea sea peligrosa, sino a la realidad de que una cesarea es una operación y todas las operaciones – de cualquier índole – son peligrosas, asi de simple.

Ahora bien, lo de meter a todas las mujeres que tengan a sus hijos por cesarea en el bote de las malas madres, me parece que justo ahí deberían leer e informarse aún más, las chicas blogueras que les gusta el amarillismo.

Me refiero a que hay mujeres que justo en el trabajo de parto, llega un momento en que el niño – o la madre – por la razón que sea, no puede seguir en aquella situación… me refiero a bebes que se les enrrolla en cordón al cuello varias veces,  y necesitan con urgencia ser sacados de ahí dentro antes de que se ahorquen ellos mismos o madres sin la necesaria dilatación de cuello uterino, o que están a punto de colapsar y no están en capacidad de que el bebé sea dotado con la necesaria cantidad de oxigeno… hay situaciones que necesitan – queramos o no –  de la ayuda medica moderna y una cesarea es la única salida.

Es preocupante leer y ahora tambien ver videos – impactantes para muchos –  de operaciones de cesarea, con espectaculares títulos y sin la necesaria prudencia de advertir al público de lo impactante de las imagenes. No me gustan para nada y como no están cometiendo ningún delito -aparente-, no se les puede ni prohibir colocar semejantes videos.

 

Ahora bien les cuento mi historia del nacimiento de mis dos hijos.  Será un post algo pasado de líneas y puede tener partes nada glamurosas.

Advierto a los lectores de que lo que viene y aquí expresado en palabras pueda ser tan o más impactante que un video, si eres una persona sensible, mejor es que dejes de seguir leyendo este post.

 

A cuatro días de la fecha especificada para el parto, comenzaron mis dolores de parto… era un viernes por la noche, ya eran las once y mi esposo se encontraba en una reunión de despedida de un viejo colega de trabajo que se iba en pensión, así que me quedé tranquila hasta que el llegara… los dolores aumentaron en intensidad y se hacían más frecuentes, así que tomé un baño relajante para estar segura de que no eran nervios o yo que sé, en realidad lo recomendado en estas situaciones, arreglé mis cosas que necesitaría en la clinica para mí y para mi hija. Los dolores iban aumentando en frecuencia y a las cuatro de la mañana ya eran dolores bastante fuertes y decidimos irnos a la clinica.

Me recibieron, me minitorearon y tanto la frecuencia como la intensidad de los dolores disminuyeron significativamente, todos nos extrañamos de aquello, tiempo que usamos para relajarme y aprovechar la pausa, que no fué muy larga.

Frecuencia e intensidad se fueron incorporando con el tiempo hasta fuertes dolores, pero solo dos centimetros de dilatación, los dolores eran tan fuertes que decidieron meterme a una bañera de partos, pero no para parir allí (que me hubiese encantado) pero habría que haberla preparado con tiempo con agua especialmente tratada para aquello, etc. mientras las funciones de la bañera de partos eran las de una simple bañera, así que ahí me relajé un rato y así las contracciones ya no se sentía tan intensas, esto con la idea de darle tiempo al cuello uterino de que dilatara más… me sacaron de la bañera y  la intensidad dolorosa se incrementó al doble, hasta el punto de que comencé a gritar del dolor, a esas alturas iba por dos centimetros y medio de dilatación y ya eran las dos de la tarde. Los medicos decidieron ponerme una peridural acompañada de otro medicamento para ayudar a la dilatación, yo naturalmente dije que sí, ya me dolía hasta el alma, llevaba 15 horas de trabajo de parto y por lo menos 8 de fuertes contracciones, el tiempo naturalmente lo usé para dormir un poco, ya que me la pasé toda la noche despierta viendo el reloj cada vez que venía una contracción.

A las cinco de la tarde mas o menos, contiuamos con la medicamentadera ya que a esa hora iba por los 3 centimetros  y medio, o sea, la cosa se extendió otro rato, a las siete de la noche ya estaba mejor la cosa, iba por cinco centimetros,  las contraccciones comencé nuevamente a sentirlas ya que el efecto de la peridural estaba pasando, las contracciones  eran ya nuevamente extremas, hasta el punto que no podía ni respirar, ya que no había pasado un momento de pico de una contracción cuando ya comenzaba la próxima, la cosa comenzó a ponerse fea, los signos vitales de la bebé comenzaron a disminuir mientras yo gritaba como loca y en un momento determinado hasta me desmayé del dolor y por la falta de oxigeno, nuevamente llamaron al anestesista a que pusiera otra dosis a la peridural, para que puediese terminar lo que había comenzado, la nueva anestesista molesta porque se quería ir a su  casa, se le pasó la mano y la cantidad de anestesia era tan grande que en lugar de anestesiarme solo de la zona lumbar para abajo (como debería ser), la cosa comenzó a anestesiar hacia arriba hasta llegar a la punta de los pulmones… ahora si es que estaba yo mal, ahora no podía respirar suficiente porque mis pulmones no podían trabajar como eran y la cosa no dilataba mucho más… a esa hora, mas o menos las nueve de la noche ya estaban cambiando el tema de conversación a “cesarea”, yo estaba muy mal, los signos vitales de la bebe eran irregulares y me asustaban, a mi esposo lo sacaron de la sala de partos despues de que casi le dá un infarto del susto y bueno, una enfermera me tranquilizó y me dijo que no tratara de buscar más aire del que me cabían en los pulmones, que respirara lo más normal y tranquilamente como pudiese, eso me ayudó, ya mis labios no estaban más azules y los signos vitales de la bebé comenzaron a mejorar. Ya era muy tarde, yo estaba demasiado agotada, las enfermeras trataban de animarme para que pujara, ya que ni eso podía ya que no tenía espacio en los pulmones para tomar sufiente aire para pujar, yo sin embargo lo intente así, sin respirar profundo, simplemente pujaba, la doctora probó al final con varios artefactos hasta que dió con unas forzeps con los que lograron tomar a la bebé por la cabeza, pero la apertura no estaba aún lo suficientemente dilatada y tuvieron que cortar (y mucho) y fué así como en una última pujada mi hija nació – sin cesarea – pero con tres vueltas de cordón al cuello, azul como más no se pueda estar y sin embargo al salir, me la colocaron sobre el pecho y lo primero que la criatura hizo fué apoyar sus bracitos, levantar su cabecita, voltarse y ver a su alrededor, verme a la cara y buscar su teta porque estaba hambrienta, todos se quedaron estupefactos, ya que nunca había visto a un recien nacido levantar la cabeza de esa forma y para remate voltearse así como ella lo hizo, como preguntandose, quienes son este poco de locos que no querían sacarme de ahí dentro. Se la llevaron un ratito para limpiarla, cortarle el cordón y ponerla algo calentito, no le gustó mucho que le quitaran su teta, ya que fué ahí cuando ella comenzó a llorar. Las enfermeras enamoradas de ella decían que sería una niña muy especial y asi es, toda su infancia ha sido todo un libro lleno de records.

Mi hija nació a las 10:55 de la noche… a cinco minutos para las las 24 horas de trabajo de parto, estuve a punto de morir al igual que mi hija!

 

Tres años más tarde, despues de intentar innumerable cantidad de veces de salir embarazada a pesar de la pesada experiencia, me embarace nuevamente y nueve meses y casi cuatro años más tarde del nacimiento de mi hija, nació mi hijo.  Me levanté a las seis de la mañana, tenía que ir al baño por enésima vez, pero con la extraña sensación de que me bajaba la regla – la bolsa de líquido amniótico se había roto – así que salimos de urgencias a la clínica, luego de llamar por teléfono a mi suegra  para poder dejar a mi hija con alguien en casa, mientras tanto, mi esposo me llevó a la clinica, nos despedimos y de mi hijita tambien y se regresaron a casa a esperar a la abuelita y el poder regresarse a estar conmigo.

Ya eran más o menos las siete de la mañana cuando me conectaron a los minitores, etc. y justo ahí comenzaron las contracciones, hasta ese momento no había tenido nada de dolores.  Las contracciones fueron incrementando, al igual que la frecuencia… esta vez estaba preparada a las anomalías en la dilatación del cuello uterino, lo que naturalemente en la clinica tambien sabían, ya que conocían mi historia médica de la última vez y ellos mismo tambien estaban preparados para cualquier cosa. Por suerte que se pueda tener, me tocó como médico el jefé de la clinica que además de buen conocedor de este tipo de problematicas, fué muy simpático en todo momento. Naturalmente que llegó la hora de los inevitables gritos de dolor, esta vez a eso de las dos de la tarde, entre una cosa y la otra ya gritaba auxilio porque estaba a punto de colapsar, las contracciones más intensas aún que la primera vez, la razón de esto era, que el niño ya estaba comenzando a voltearse y preparse a bajar por el canal de nacimiento y el cuello uterino apenas tenía tres centimetros y medio, la presión que el hacía presionaba adicionalmente otros nervios y producía aún más dolores…. esto ya era misión imposible!

Anestesista fué alarmado, el que no me quería poner la peridural porque yo estaba muy gorda…. aún queda gente estupida en este mundo… me desmayé nuevamente porque no podía respirar, por la misma razón que en la primera vez, los picos de los dolores en las contracciones ser sobreponían y al no soportar el dolor y no poder respirar entre las contracciones y la otra, el cuerpo reaccionaba con desmayo, el anestesista se asustó y no le quedó otra y accedió a ponerme la peridural luego que el jefe de la clinica le rematara tremendo regaño, entre que si estaba loco o esperaba una denuncia y yo que sé que más le diría, mientras yo me recuperaba del desmayo y vomitaba de más dolor…

Pienso que, aunque tambien fueron largos los momentos en los que estuve  en peligro por falta de oxigeno y en consecuencia, el bebe tambien, no fueron horas y horas de dolor y sufrimiento, como en el parto de mi hija. Así que la mascarilla de oxigeno fué mi acompañante por un buen rato.

Luego de la desmayada, la vomitada, la peridural y más estudios y monitoreos estaba todo claro, el niño se había quedado estancado en el canal de parto y ni recortando nada era posible sacarlo… no solo no se había dilatado  más el cuello uterino, sino que la pelvis  tampoco se había ensanchado, en consecuencia ni haciendo magia saldría el niño por el canal de parto, la única solución posible – “Cesarea”.  Pues nada, preparaon la sala de operaciones, me llevó el jefe de la clinica personalmente, ayudó a montarme en la camilla de operaciones, como estaba anestesiada de la cadera para abajo, no podía mover las piernas, asi que ellos se las arreglaron, una vez dentro de la sala de operaciones despidieron a mi esposo que no quiso esta vez, ver como me echaban cuchillo, estaba demasiado nervioso, despues del susto de la primera vez, el estaba aún más nervioso, pienso que estuvo bien así, desde donde el estaba, podía verlo y el me veía y me lanzaba besos y bueno, al rato me abrieron para sacar al bebé y no fué nada fácil, ya que el estaba haciendo todo bien, estaba en donde debería estar, pero mi cuerpo nó hacía lo suyo, así que tuvieron que ingeniarselas para sacarlo de la trampa, una pelvis muy pequeña y un cuello casi nada dilatado, el caso fué que entre mover aquí y allá, el niño se apoderó del dedo del doctor, lo que produjo algunos gritos de susto y aún más de que hablar por parte de las enfermeras y risas a carcajadas por parte de los médicos, al ver la manito de mi “Alien” saliendo por ese hueco jajajaja… otro más como la primera.

A pesar de que con mi hijo no sufrí tanto con su nacimiento, en comparación con mi hija, fué necesario por las circunstancias hacer una cesarea, yo ni la planifiqué, ni me la busqué… ni siquiera había pensado en esto alguna vez, sin embargo así fué. Me hubiese encantado traer a mi hijo por parto natural al mundo, pero las circunstancias no lo permitieron.-  Ni siquiera mi hija, que a pesar de haber nacido sin cesarea, su nacimiento tampoco lo pondría yo en las alturas, ni siquiera catalogarlo de parto normal y mucho menos natural.

Mi hijo nació a las 8 y 45 de la noche, a casi 14 horas de trabajo de parto.

 

Mis hijos fueron buscados, nosotros queríamos tenerlos, fueron embarazos deseados y al nacer fueron amamantados tanto tiempo como fué posible, en realidad ellos mismos dejaron por si mismos de amamantar, más o menos al año. Reciben además todo el amor del mundo y nadie en este mundo tiene el derecho de ponerme un sello en la frente de “mala madre” porque tuve un hijo por cesarea.- es necia y además estupida semejante afirmación”.

 

Tenemos que tener cuidado con lo que decimos y sobre todo con lo que escribimos… informemonos más antes de abrir la boca o plasmar las palabras en un blog o un artículo.

 

Que tengas un lindo y productivo día.

Lucy Rebmann

Stuttgart - Germany

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